En una tabla de multiplicar, el número base se mantiene y el multiplicador cambia en cada vuelta. Además de calcular cada producto, puedes ir sumándolos en un acumulador para obtener un único resultado final.
Recorrerás los multiplicadores uno, dos y tres para la tabla preparada. El objetivo no es mostrar las operaciones, sino guardar la suma de esos tres productos sin escribir cada cálculo por separado.